Si bien la audición confortable es el objetivo primordial, a un techo acústico pueden exigírsele otras ventajas:
* Reflexión de la luz
Aprovechar la luz natural, aparte de su efecto sensitivo, supone un ahorro energético importante durante muchos meses del curso académico.
* Lavabilidad
También con esta ventaja se economiza en costes de mantenimiento y se mantiene la cualidad estética de la estancia.
* Anti-microbiano
En todo espacio colectivo, y especialmente si hay niños, este aspecto de sanidad resulta una característica muy valorable.
* Resistencia a la humedad
En los aseos, duchas o ciertas áreas para práctica deportiva, esta resistencia revierte en una superior duración de los techos.
* Resistencia al fuego
De obligada exigencia, incluso por normativa, pero que es necesario potenciar al máximo en una zona colectiva.
* Seguridad
Ante un improbable, aunque posible, desprendimiento, un techo acústico, con un peso tres veces inferior que un techo de escayola, resulta más seguro.
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